Gráfica de trading

Trading En la Zona / Mark Douglas

Photo by energepic.com from Pexels

la actitud mental

» …ganar dinero de forma consistente depende más bien de un tercer pilar que, según él, es el más importante de todos: la actitud mental.»

Mark Douglas

Brevísimo apunte personal, realizado por nosotros, de una obra que debería ser de lectura (e incluso relectura) obligatoria para cualquier persona que desee acercarse a los mercados con un mínimo de éxito. El trabajo se hizo, como siempre, para consumo interno, pero me gustaría que pudiera agradar a cualquiera de mis lectores.

(Al final os paso la carátula de la edición con la que hemos trabajado, por si no coincidiesen las paginaciones)

Douglas comienza hablando del fundamentalismo (análisis fundamental) y de la tendencia actual a desecharlo en favor del análisis técnico, tendencia confirmada hasta los límites por Stan Weinstein. Sin embargo el autor pese a reconocer que el análisis técnico se ha revelado netamente superior al enfoque fundamental para prevenir la evolución de las cotizaciones, no concede un peso definitivo a ninguna de ellas sino que sustenta su teoría de ganar dinero de forma consistente depende más bien de un tercer pilar que, según él, es el más importante de todos: la actitud mental.

La importancia de desechar ideas preconcebidas

Douglas considera que ésta es la base de un buen porcentaje en el éxito de un trader ganador. El trader debe desechar ideas preconcebidas, debe eliminar en lo posible sus expectativas (que sólo producen frustración)  e intentar alcanzar un estado de paz interior capaz de conducirle por las aguas procelosas del gráfico con la objetividad que requiere un negocio que está basado en la incertidumbre de las probabilidades.

Prácticamente, los capítulos I a Vl giran en torno a este enfoque disciplinario: lograr alcanzar un estado de equilibrio que nos permita navegar en “la zona”, es decir, que nos permita sincronizarnos mentalmente, de una manera casi perfecta, con la evolución de los gráficos (la cinta de Stan Weistein), sin que ello pueda producirnos ni dolor ni frustración ni grandes euforias, es decir, con esa actitud serena del que sabe a priori que todo puede suceder.

Sincronización: gráficos – pensamiento

Pero ¿es posible esa sincronización con el devenir de los gráficos, con el pensamiento de la multitud de traders que están permanentemente  condicionando su evolución? Según Douglas debe de serlo, del mismo modo que parece posible el sincronismo de una banda de aves en vuelo  o de un banco de peces, otra cosa es poder explicar el funcionamiento de estos procesos.

El capítulo VII tiene un gran interés, habla de la “ventaja” del trader y de su necesidad de pensar siempre en términos de probabilidad, pero pensar en términos de probabilidad requiere por lo general una gran preparación, un control no siempre fácil de nuestras expectativas (ese gran enemigo para muchos traders) que nos conduzca a la eliminación (o al menos al control) del riesgo emocional.

Reglas para neutralizar el riesgo emocional

Douglas nos da unas simples reglas que deberían permitirnos neutralizar, en lo posible, el riesgo emocional al que estamos sometidos al operar como traders, y éstas consisten en la previa aceptación, sin titubeos, de los siguientes principios:

  1. Puede ocurrir cualquier cosa.
  2. No es necesario saber lo que va a ocurrir a continuación para ganar dinero.
  3. Hay una distribución aleatoria entre las ganancias y las pérdidas para cualquier combinación de variables que definan nuestra ventaja. Es decir cualquiera que sea nuestro análisis técnico previo, el resultado de la operación es siempre aleatorio. El criterio para decidir si nuestro sistema es o no eficiente no debería considerarse antes de realizar un mínimo de 20 operaciones.
  4. Una ventaja no es ni más ni menos que la indicación de una probabilidad más importante de que ocurra una cosa determinada en vez de otra. Este principio debería proporcionarnos seguridad, ya que el trader funciona prácticamente con las mismas premisas que el director de un casino de juego en el que se ha establecido en un 5-6% la probabilidad de ganar, y el principio se cumple siempre en el medio plazo.
  5. Cada instante del mercado es único.  

Estas cinco reglas que es preciso aprender y asimilar, son la base de casi todo el libro y su estudio llena las páginas al menos hasta el final del capítulo VII.

Capítulos 8 a 10, guía para lectores perezosos

El capítulo VIII es simplemente una recapitulación de todo lo anterior, de los siete capítulos precedentes. Para lectores perezosos podríamos decir que este capítulo podría ahorrarnos el esfuerzo de lectura de casi todo el texto precedente, pero nosotros lo hemos leído en su totalidad y aconsejamos que se haga así, pues pese a que a menudo el autor se muestre un tanto insistente, por no decir algo repetitivo y cansino, lo cierto es que todo el libro está impregnado de un cierto halo de sabiduría y de honestidad que justifican ampliamente la totalidad de su lectura.

Los capítulos IX y X nos introducen en el tema casi filosófico de las convicciones y de su posible impacto en el trading y nos habla de cómo modificarlas para que podamos encontrarnos cómodos en la zona. Ambos capítulos, pero especialmente el capítulo IX, resultan un tanto pesados por la insistencia en algunos conceptos que son simples de asimilar pero que se repiten hasta la saciedad tal vez con la única finalidad de rellenar páginas que justifiquen los 41 euros de la adquisición del libro. Sin embargo, el estudio de las convicciones y la posibilidad de modificarlas para poder operar en el mercado con objetividad, nos parece un tema de gran interés, probablemente el tema más interesante del libro. Las convicciones son la base de nuestra cultura adquirida y en ella suele haber multitud de creencias que van en contra de los principios básicos de un trader de éxito.

Las convicciones son la base de nuestra cultura adquirida

De las convicciones dependen:

  • Las posibilidades que percibimos en relación a información disponible en el entorno.
  • La manera en que interpretamos lo que percibimos.
  • Las decisiones que tomamos.
  • Nuestras expectativas sobre el resultado.
  • Las acciones que adoptamos.
  • Lo que sentimos sobre los resultados de nuestros esfuerzos.

De ahí que sea preciso modificarlas (no pueden ser eliminadas), reemplazarlas por nuevas convicciones con más fuerza que la sustituida y de esta forma  ir adaptándolas a las nuevas necesidades del trader. La tarea no es fácil y requiere un ejercicio continuado de aprendizaje, pero sólo creándonos unas convicciones adaptadas al ejercicio del trading, nos será posible sobrevivir en el medio plazo en esta apasionante y difícil profesión.

Capítulo 11, conclusiones

la regularidad (el hacer siempre las cosas del mismo modo, con un sistema que pueda definir nuestra ventaja)

El capítulo XI es la conclusión del trabajo y donde se intenta esquematizar todo lo explicado en los capítulos precedentes. Si hemos leído el libro hasta aquí con detención, no nos aportará ya nada nuevo, pero Douglas nos previene de que tener conocimiento de todos los problemas expuestos no significa que nuestro estado mental sea ya el adecuado para actuar como un trader de éxito, sino que es indicativo de que ha llegado el momento de actuar e intentar poner en práctica sus enseñanzas modificando la fuerza de nuestras convicciones erróneas por las convicciones positivas que se nos enseñan. Entre estas enseñanzas está la regularidad (el hacer siempre las cosas del mismo modo, con un sistema que pueda definir nuestra ventaja), a la que Douglas le concede la máxima puntuación. Para poder convertirla en una creencia Douglas nos da las siguientes 7 reglas que debemos aceptar y que se exponen a continuación:

  1. Identifico objetivamente mis ventajas. (Es decir, compruebo que el gráfico se adapta a los requerimientos exigidos por mi sistema y a mis posibilidades de inversión)
  2. Defino previamente el riego de cada operación.(Compruebo que el riesgo de la operación no es desmesurado para sus posibilidades de éxito. ¿Puedo colocar el stop loss en el lugar adecuado?)
  3. Acepto completamente el riesgo o estoy dispuesto a renunciar a llevar a cabo la operación. (Si el trade que vamos a iniciar no está en sincronismo con las posibilidades de nuestra operativa, una buena solución es dejarlo. El mercado nos presentará pronto otras muchas posibilidades)
  4. Actúo sobre mis ventajas sin reservas ni vacilaciones.(Esto es, confío plenamente en la validez de mi sistema, en las probabilidades comprobadas de mis ventajas)
  5. Me remunero en función de lo que el mercado me ofrece. (Mis beneficios en una operación concreta no deben basarse en ninguna expectativa o deseo, sino en las posibilidades que nos ofrece el gráfico)
  6. Controlo continuamente mi predisposición a cometer errores.
  7. Comprendo la absoluta necesidad de estos principios para el éxito regular y por lo tanto no los infrinjo jamás.

A continuación el autor describe cada uno de estos principios hasta el final del libro, pero este trabajo lo dejamos ya para el lector.

Conclusión final

Dejando aparte el capítulo 9 un tanto pesado y un notable exceso de literatura que podría haberse resumido sin problemas a la mitad de su extensión, la obra en su totalidad nos ha resultado muy interesante y útil. Escrita en general en un tono muy didáctico, agradable y asequible –algo por lo demás típico de los autores americanos – consideramos que es una obra de lectura obligatoria no sólo para los traders intradía ( a los que puede resultarles más útil), sino también para cualquier otro tipo de inversor.

Cuando se ha leído con detención este libro uno se da cuenta de inmediato de que el factor psicológico es la pieza fundamental del aprendizaje del trading, sin este aprendizaje no puede haber resultados consistentes.

Gestión de recursos

Sin duda la gestión de los recursos, la gestión del dinero, tiene también un peso ponderadamente elevado, pero a nuestro entender este tema está ya supeditado al anterior como se deduce de los puntos 2 y 3 enumerados arriba. Tú tienes que saber perder el 1%, el 2% de tu cuenta sin inmutarte, eso forma parte del juego, es un gasto del negocio que debemos asumir de forma natural del mismo modo que asumimos las comisiones de nuestro bróker, pero ¿podrías no inmutarte cuando ves que al saltar tu stop loss se lleva el 30%, el 70% de tu cuenta?

Hemos leído bastantes obras de trading con un capítulo dedicado al control de las emociones, pero ninguno de ellos aporta nada adicional a las enseñanzas que Mark Douglas nos proporciona en su libro. Por lo general se trata siempre de un parafraseo de las teorías de Mark, expuestas de forma farragosa (no cito autores, aunque no es difícil tropezar con ellos) o pretenciosa (p.e. Day Trading) y en los que en el mejor de los casos citan el origen de sus ideas sobre el tema sin darle más relevancia, como es el caso del citado libro citado, libro que,  por los demás, posee muchos elementos positivos y que más adelante comentaremos aquí.


SpanishEnglishFrench