Setas parte 2

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¿Qué suelo es más frecuente por aquí?

Por nuestras latitudes (Aragón, Soria, Navarra), como veis en el mapa que presentamos debajo, lo más habitual es que el suelo sea preponderantemente calizo. Podéis apreciar que también son muy frecuentes los suelos arcillosos, pero son más bien margas compuestas entre otras cosas de calcita y arcillas, por lo que también podemos, incluirlas en el sector (si no calcícola), sí en el básico.

Las únicas zonas silíceas destacables en nuestra área de influencia “setera” están situadas en el alto Pirineo y en algunos sectores muy concretos (aunque amplios) de la Cordillera Ibérica. En el resto de nuestra zona, cualquier afloración de terreno silíceo será siempre escasamente significativa.

Fuente: Ministerio de agricultura

No sólo es el pH el que condiciona a las plantas

El conocimiento de la alcalinidad o acidez relativa de los suelos es un factor importante para los buscadores y/o estudiosos de las setas pero,  evidentemente, no es el único factor a tener en cuenta.

Expresiones como: “en media montaña”, “en prados altos herbosos”, “sobre las dunas marinas”, “bajo planifolios o latifolios”, “en alcornocales”, “en bosques esclerófilos”, ”bajo frondosas”, “en claros de alcornocal”, y un largo etc., están presentes en la descripción del hábitat de los hongos en las mejores obras especializadas. Y estas expresiones no aluden, necesariamente, al pH del suelo.

Saber un poquito sobre estos hábitos o preferencias de las plantas, puede resultarnos muy útil para la determinación de numerosos aspectos externos relacionados con la búsqueda de setas.

Entre los hábitos o requerimientos de las plantas cuyo conocimiento puede resultarnos más útil, podemos citar:

  • Requerimientos de temperatura (plantas termófilas, también conocidas con “frioleras”)
  • Requerimientos de mucha luz, de gran insolación (plantas heliófilas, amantes del sol)
  • Requerimiento de suelos esteparios o desérticos (plantas xerófilas “de xero, seco”)
  • Requerimientos de una mínima altitud (plantas colinas, montanas, subalpinas)
  • Requerimientos de suelos sueltos, compactos, pedregosos, húmedos, umbrosos, etc.
  • Requerimientos sociales, lo que define las agrupaciones vegetales. Suponemos que esto afecta también a las setas y hongos.

Y, claro …

  • Requerimientos de suelos con un determinado pH (basófilas, acidófilas o indiferentes, en sus diversos grados)

Un cierto conocimiento, aunque sea superficial, de todos estos aspectos nos permitirá comprender el porqué de la ubicación de cierto tipo de plantas de “apetencia” acidófila en un terreno ligeramente calizo; nos permitirá comprender

por qué la zona montañosa en la que nos encontramos está salpicada de serbales, o de chopos, o de arces, o de aulagas….

Pero vayamos ya a lo que debe constituir el meollo de nuestra charla, el pH del suelo, cuyo conocimiento no es sólo interesante para los estudiosos de la micología, sino también para los estudiosos de la plantas, para los aficionados a la botánica, afición muchas veces compartida entre los miembros activos de esta sociedad micológica.

¿Cómo agrupar las plantas por su afinidad al pH?

Esquema de acidez de las plantas

Con el fin de poder clasificar las plantas que han de ayudarnos a diferenciar un suelo calizo de un suelo silíceo o incluso neutro, hemos dividido el fragmento de la escala utilizada en 5 grupos convencionales, aunque daremos preferencia a los 3 primeros grupos (los centrales) que aglutinan, sin lugar a dudas, el 90% de los hábitats que nos interesan, es decir de los hábitats de los hongos que producen setas.

Dentro de cada grupo las organizaremos por su entidad física (hierbas, matas, arbustos y árboles) y por razones de facilidad clasificatoria, por género, tratando de evitar la ambigüedad y una mayor complejidad.

Dado el reducido tiempo del que disponemos vamos a ser muy selectivos: no incluiremos en el grupo aquéllas especies arbóreas (a veces grandes arbustos) que, aun siendo conocidas por la mayoría de los presentes, no sean formadoras de bosque, salvo que éstas sean indicadoras de algún tipo de suelo referido a nuestro trabajo. Excluimos, pues, intencionadamente y por citar sólo las más conocidas los/las:

  • arces (Acer campestre, Acer opalus, Acer monspesulanus), aun sabiendo que las dos últimas especies tienen una cierta predilección por la calizas.
  • cedros (Cedrus atlántica, Cedrus libani, Cedrus deodara, etc.) Todos ellos foráneos y cultivados aunque a veces aparezcan como subespontáneos en ciertas zonas replantadas. Como el resto de los que se citan en este listado, son todos indiferentes al tipo de suelo.
  • cipreses (Cupressus sempervirens, Cupressus arizonica, Cupressus lusitánica, etc.) Todas ellas especies introducidas en jardines o repoblaciones pero sin que tengan ningún tipo de preferencia en cuanto al pH del suelo. No suelen formar bosque.
  • fresnos (Fraxinus angustifolia, Fraxinus excelsior, etc.) que con la salvedad del Fraxinus ornus que prefiere los suelos calizos, son indiferentes a la acidez o alcalinidad del suelo. Además, salvo F. angustifolia, son todos introducidos.
  • madreselvas (Lonicera etrusca, Lonicera xylosteum), sólo son indicadoras de linderos frescos de bosque algo nitrogenados. No aportan nada, por tanto, a nuestro trabajo.
  • olivos (tanto Olea europaea, con todas sus formas, como la var. silvestris) En nuestra zona son siempre cultivados. En Andalucía y en Extremadura pueden encontrarse bosques (o maquias) de acebuches.
  • olmos (Ulmus campestris (sin. U. minor), U. glabra, U. pumila) Todos ellos son foráneos aunque de tiempo inmemorial, no constituyen bosques y no tienen requerimientos de suelo.
  • piceas (o falsos abetos) entre las que Picea abies (abeto rojo, árbol de Navidad) ocupa un lugar localmente importante en la repoblaciones. Todas ellas soportan bien cualquier tipo de suelo siempre que sea fresco y drenado. Le gustan las pendientes donde no se detiene el agua.
  • sauces, álamos y chopos (Todos ellos con requerimiento de suelos frescos y con un cierto nivel de humedad, pero indiferentes al pH) A veces constituyen bosques de galería en estado silvestre, pero lo normal en encontrarlos en formaciones lineales de cultivo.
  • serbales (Sorbus aucuparia, Sorbus domestica, Sorbus terminalis. etc.) Son especies siempre ocasionales y sólo buscan suelos frescos con escasa exposición y una cierta altitud. No indican nada más.

Grupo de plantas por su apetencia caliza o silícea

Grupo 1: Plantas catalogadas como indiferentes al tipo de suelo, pero que constituyen lugares frecuentes para buscar setas.

Árboles o Arbolillos*  (a veces también con presencia arbustiva)

  • Abies alba (abeto) Es indiferente al pH del suelo según nuestro Atlas de Flora de Aragón del que tomamos la referencia. Encontraréis sin embargo páginas que os dirán que es acidófila. En lo que se refiere a Aragón suele encontrarse en ambos ambientes. Seguimos el criterio del Atlas.
  • Fagus sylvatica (haya) – Como es el caso del abeto, con quien se asocia, no está condicionada por el tipo de suelo sino por otros factores ambientales.
  • Pinus pinea (pino piñonero) Su piña grande y rechoncha es conocida por todos. En Zaragoza vive asociado a plantaciones de pino carrasco en los lugares de suelo algo arenoso.
  • Pinus sylvestris (pino silvestre, pino albar, pino royo) Su ramas superiores suelen perder la corteza y presentan un aspecto rojizo que lo hace inconfundible. Sus piñas (< 7 cms.) son 1,5-2 veces más largas que anchas.
  • Pinus uncinata (pino negro) – ¡No confundir con Pinus nigra sub. salzmannii (pino laricio, pino negral) que prefiere claramente los suelos calizos! Es la especie arbórea más representativa del piso subalpino, donde forma bosques aclarados hasta los 2700 metros, apareciendo a veces con un aspecto arbustivo que algunos autores han querido identificar como una especie diferente, Pinus mugo, pero que sólo es una adaptación de la especie. Nuestros ejemplares tienen piñas pequeñas (< de 6 cms.) y rechonchas con una uñita en cada escama que las hace híspidas y reconocibles.
  • Quercus ilex sub. ballota (encina, carrasca) – Mucho menos frecuente en Aragón es la sub. ilex (sólo en el noroeste) que es basófila. La encina es con mucho el árbol más representativo de la Península Ibérica.

Arbustos, arbustillos o matas (a veces comparten forma con pequeño arbolito)

  • Arctostaphilos uva-ursi (gayuba) – Crece en todo tipo de suelos, pero en general en ambiente de carrascal o pinar de sustitución.
  • Cistus albidus (estepa blanca) – Indiferente al tipo de suelo según el Atlas, pero más abundante en sustratos básicos. Tiene hojas verde-claro muy algodonosas y flores rosadas un poco arrugadas, como es habitual en las jaras. Se rige más por el ambiente (el carrascal seco de suelo pedregoso) que por los componente químicos del suelo.
  • Crataegus monogyna – (majuelo, espino albar) 0-1800 m. Indiferente al tipo de suelo aunque en Aragón la encontramos más en calizas.
  • Hedera hélix (hiedra) – Es frecuente verla trepar sobre las hayas en lugares +/- sombríos, tanto en suelos ácidos como básicos.
  • Ilex aquifolium (acebo) – matorrales protegidos y algo sombríos sobre suelos frescos. Planta protegida en Aragón por las agresiones que ha sufrido su escasa población al considerarse arbusto navideño. Aunque es poco frecuente, es importante por las veces que se ha citado en los setales.
  • Juniperus communis (enebro común) Sus hojas, con forma de aguja están  reunidas en espirales de tres y presentan una única banda blanca en la cara exterior. Sus frutos van del verde grisáceo al negro púrpura al madurar. Puede confundirse con el J. oxicedrus, pero ambos son indiferentes al suelo.
  • Juniperus oxicedrus (enebro de la miera, cada) Sus hojas son verticiladas en grupos de tres, aciculares, rígidas, punzantes, con dos líneas blancas por el haz. Sus frutos van del verde al pardo-rojizo al madurar. Suele confundirse con el J. communis, también indiferente al pH del suelo.
  • Ligustrum vulgare (aligustre) – Asociado al agracejo, al boj, al cornejo y a la lantana. Su presencia no aporta nada al tipo de suelo.
  • Phillyrea angustifolia (labiérnago) – Comparte hábitat con P. latifolia, de hoja más ancha. Ambas muy termófilas, en ambiente de encinar. La primera es frecuente encontrarla bajo pinares en cualquier tipo de suelos.
  • Rhamnus lycioides (espino negro) – Garrigas (regresión del carrascal), coscojares y matorrales desarrollados. A veces en claros de pinares de sustitución. Comparte todo tipo de suelos.
  • Rosa Gr. canina  (rosal silvestre) La mayoría de ellos, con la excepción conocida de Rosa pimpinellifolia y Rosa alpina (ambas calcícolas), son indiferentes al tipo de suelo.
  • Rubus sp (R. idaeus (frambueso), R. ulmifolius (zarzamora), R.caesius (zarza rastrojera) Son todas indiferentes al tipo de suelo.

Plantas herbáceas (anuales o perennes)

La mayoría de las plantas herbáceas pertenecen a este grupo, por lo que no nos ayuda en nada describir unas cuantas. Normalmente cuando están presentes en un lugar determinado es porque están en su hábitat (independientemente del tipo de suelo), acompañando a las plantas que forman parte de  sus agrupaciones vegetales. Otras veces se trata simplemente de plantas oportunistas que buscan terrenos removidos, lugares más o menos nitrogenados, más o menos húmedos, a una altura y/o exposición determinada que les resulta apetecible.

Grupo 2: Plantas que prefieren vivir sobre suelos silíceos pero que pueden estar presentes sobre suelos básicos si están muy descalcificados. Aquí deberían  incluirse las llamadas calcífugas.

Árboles o Arbolillos  (a veces también con presencia arbustiva)

  • Betula sp ( B. alba, B. pendula y B. pubescens) (abedul) – Son todas acidófilas aunque soportan los suelos calizos lavados.
  • Castanea sativa (castaño) – también en terrenos calizos muy lavados. En Aragón sólo lo hallaremos cultivado, aislados o en bosquetes.
  • Pinus pinaster (pino rodeno, pino negral) Como su nombre vulgar indica es frecuente en los rodenos (piedra arenisca roja, silícea) aragoneses. Se le reconoce fácilmente por sus enormes piñas (hasta 20 cms.) que son  1,5-2 veces más largas que anchas. Su acículas son también de las más largas, hasta 22 cms., aunque tanto las piñas como las acículas son muy variables, lo que puede darse a engaños.
  • Quercus pirenaica (melojo, rebollo) Acidófila. Fácilmente reconocible por sus hojas profundamente lobuladas y de contorno oval. Todo el mundo lo conoce del Moncayo, aunque también está presente en el Pirineo que le da su nombre.
  • Quercus petraea sub. petraea (roble albar) Indiferente al tipo de suelo según el Atlas, pero matiza: en el Sistema Ibérico aparece siempre en silíceo y en el Pirineo se encuentra a veces en sustrato calizo con suelo acidificado. Lo dejamos, pues, en este grupo para efectos prácticos. Es frecuente en la Sierra de Algairén con ejemplares aislados y algún bosquete ocasional en los lugares más frescos.

Arbustos, arbustillos o matas (a veces comparten forma con pequeño arbolillo)

  • Arbutus unedo (madroño) – Acidófila. Prefiere suelos descalcificados sobre conglomerados o areniscas.
  • Cistus laurifolius (jara de hoja de laurel) – Acidófila. También puede vivir en calizos descarbonatados, pero sólo abunda en los siliceos. Tiene hojas más grandes que otra jaras, de color verde oscuro y flores blancas con androceo amarillo como es habitual en el género.
  • Cistus salvifolius (estepa negra) – Acidófila, 500-1200 m. Puede aparecer en sustratos calizos pero sobre suelos descalcificados. Tiene hojas pequeñas, arrugaditas y flores blancas con androceo amarillo, muy vistosas.

Erica sp (Erica arbórea, Erica vagans, Erica scoparia, etc.) Género muy difícil pero fácilmente reconocible en el campo cuando se conoce alguna de sus especies. Puede confundirse con el género Calluna, que se distingue de Erica por sus hojas escuamiformes, opuestas e imbricadas como las del ciprés, pero la confusión no es grave, pues ambos géneros son buenos indicadores de suelos ácidos cuando su presencia es frecuente.

Plantas herbáceas (anuales o perennes)

  • Digitalis purpurea (dedalera) – Es acidófila, aunque poco frecuente para ser indicadora.

Grupo 3: Plantas que prefieren vivir sobre suelos básicos pero que no desdeñan vivir sobre suelos silíceos si otras condiciones edáficas, climáticas  o de asociación de plantas, les son favorables.

Árboles o Arbolillos  (a veces también con presencia arbustiva)

  • Pinus halepensis (pino carrasco, pino de Alepo) Es reconocible por su piñas medianas y alargadas sujetas a un corto pedúnculo (1-3 cms.) que suele ser curvo. Es el pino más popular y frecuente en Zaragoza.
  • Pinus nigra sub. salzmannii (pino laricio) 700-1500 ms. Basófilo y calcícola. Es un árbol muy frecuente en las sierras pre pirenaicas, pues es el sustituto natural del pino carrasco por encima de los 800 (900) metros de altitud. Sus piñas son  similares a las del pino carrasco, pero sentadas.
  • Quercus humilis sub. humilis (roble pubescente) Sin. Q. pubescens – Crece en climas más cálidos y secos que otros robles aragoneses. Es indiferente al tipo de suelo según el Atlas, pero en Aragón es más frecuente sobre calizas. Ocupa un buen porcentaje de las laderas montañosas en Biescas (Valle de Tena), sobre todo de las más soleadas.
  • Taxus baccata (tejo) Es indiferente al tipo de suelo aunque “es más común sobre terrenos calizos ”según el Atlas de Flora de Aragón. También Ginés López lo considera algo basófilo. En caso de dudas sobre el tipo de suelo, puede ser un indicador más a tener en cuenta.

 Arbustos, arbustillos o matas  (a veces comparten forma con pequeño arbolito)

  • Berberis vulgaris (agracejo) Basófila y calcícola. Sobre suelos muy pedregosos.
  • Buxus sempervirens (boj) – Prefiere suelos básicos aunque ocasionalmente puede aparecer sobre granitos o esquistos.
  • Clematis vitalba  (hierba de los mendigos) Indiferente al tipo de suelo, aunque diversos autores la consideran calcícola, por lo que la metemos en “preferencia suelo calcáreo”. No es un indicador, pero puede ser una pista.
  • Genista scorpios (aulaga, aliaga) – Basófila. A veces sobre suelos silíceos poco ácidos, pero siempre de forma ocasional o dispersa. Es frecuente a la sombra de los pinares donde alcanza hasta 1,5 metros de altura, por lo que suele ser confundida con la retama.
  • Juniperus sabina (sabina rastrera) Basófila y calcícola. Muy asociada al pino silvestre y al pino negro (Pinus uncinata) La hemos fotografiado en la vertiente con más exposición de Lanuza (Valle de Tena)
  • Juniperus thurifera  (sabina albar) Basófila y calcícola. Sobre suelos calcáreos y yesos mayoritariamente, pero vive también en ambiente silíceo. Por sí misma no es una buena indicadora de suelos, pero puede ayudar.
  • Quercus coccifera (coscoja) – Basófila y gipsícola según el Atlas. Ginés López la considera indiferente a la naturaleza química del suelo, aunque crece con más frecuencia en terrenos con cal
  • Retama sphaerocarpa (retama) – Es basófila pero puede encontrarse de forma ocasional en otro tipo de suelos. Si su presencia es localmente abundante, suele indicar un suelo calizo.
  • Rosmarinus officinalis (romero) 70-1300 m – Basófila, calcícola y  gipsícola. A menudo comparte hábitat con el tomillo que, aun siendo también basófilo, es algo menos gipsícola.
  • Thymus vulgaris (tomillo) – Basófila y calcícola, aunque no tan gipsícola como el romero comparte el suelo con éste. Alguna mata suelta puede verse en terrenos alterados de los suelos siliceos.

 Plantas herbáceas (anuales o perennes)

  • Brachipodium retusum (sin. B. ramosum, Lastón)  – Es la única gramínea que citamos aquí por su importancia. Es basófila y vive varios años. Prefiere medrar sobre calizas, margas o yesos pero puede aparecer, de forma ocasional, en terrenos silíceos. (La hemos visto, en pequeños grupos  aislados en linderos de caminos en la Sierra de Algairén) Si ocupa una importante extensión del suelo, nos está indicando un suelo calizo.
  • Hepática nobilis (hepática, hierba de la Trinidad) – Basófila y calcícola. Planta indicadora de terrenos calizos, pues tolera niveles altos de cal, pero puede vivir en otros ambientes. Cuando es frecuente en la zona es una buena indicadora de suelo básico o calizo.
  • Narcissus assoanus – Basófila y calcícola. En Zaragoza vive sobre suelos compactos, bajo la sombra poco densa del pino carrasco. En Biescas, subiendo a la Ermita de Santa. Elena, la hemos visto sobre roca calcárea y con escaso suelo.

Grupo 4: Plantas que viven casi exclusivamente sobre suelos básicos. Su presencia, salvo en caso de ejemplares aislados, definen ya un suelo básico o calizo sin ninguna duda.

Árboles o Arbolillos  (a veces también con presencia arbustiva)

  • No conocemos la existencia de árboles con este requerimiento, si bien el pino carrasco y alguno más se acercarían a esta casi exclusividad. Este vacío queda, por lo demás, bien cubierto con las numerosas especies arbustivas y matas.

Arbustos, arbustillos o matas  (a veces comparten forma con pequeño arbolito)

  • Artemisia herba-alba (ontina) – Suele compartir hábitat con Salsola vermiculata (sisallo) con la que suele confundirse en su estado estival. El olor agradable de la Artemisia nos sacará siempre de dudas.
  • Cistus clusii sub. clusii (romero macho) – Basófila. Es una buena indicadora de suelos calizos y yesosos. Su vistosa flor blanca le distingue bien del romero con quien se mezcla y confunde cuando no está en flor.
  • Echinospartum horridum (erizón)– Basófila y calcícola. Muy rara sobre suelos algo silíceos, salvo en apariciones ocasionales.
  • Juniperus phoenicea (sabina negra) Basófila y calcícola, según el Atlas. También tolera bien los yesos.
  • Lavandula latifolia (espliego) – Sube de 0-1700 m. Es una planta muy calcícola y definidora de tipo de suelo.
  • Linun suffruticosum (lino blanco) – Basófila y calcícola. Se cría en laderas muy soleadas y secas, a menudo sobre yesos. 
  • Ononis tridentata (arnallo, garbancillo) – Basófila y gipsícola. Es frecuente sobre todo en los matorrales yesosos. Se distingue por su hoja terminada en 3 dientecillos y sus bonitas flores rosadas.
  • Rosa pimpinellifolia (sin. R. spinossisima) Basófila y calcícola. Es un caso especial en su género, pues la inmensa mayoría son indiferentes. Crece sobre suelos húmedos y matorrales altos, sobre suelo calcáreo. Sólo la hemos fotografiado en un claro de bosque en el Moncayo.
  • Salsola vermiculata (sisallo) – Basófila y halófita. Como casi todas las especies de este género vive sobre suelos yesosos y/o salinos alterados. La ponemos en este grupo por proximidad. En Zaragoza suele compartir hábitat con la Artemisia herba-alba (ontina), con la que se suele confundir. Como la se dijo en la ontina, el olor agradable de ésta te sacará de dudas.
  • Santolina chamaecyparisus (abrótano hembra, manzanilla basta) Basófila y calcícola. Su aparición frecuente es un buen indicador de suelos básicos. Los pastores aragoneses la señalan como manzanilla.

Plantas herbáceas (anuales o perennes)

  • Ferula communis (cañaheja, cañota) – Calcícola y amante de los yesos, muy raramente algún ejemplar aislado sobre otro tipo de suelos en los que alcanza por lo general un menor desarrollo. Los seteros, junto a otras grandes umbelíferas, las denominan “cañas”.
  • Moricandia arvensis (collejón) – Basófila y calcícola, Coloniza linderos, de arcenes y, en general, suelos alterados y nitrogenados casi siempre sobre margas, calizas o yesos.

Grupo 5: Plantas que viven casi exclusivamente sobre suelos silíceos con manifiesta aversión a la cal. Es el grupo de las llamadas acidófilas.

Árboles o Arbolillos (a veces también con presencia arbustiva)

  • Quercus suber (alcornoque) Es una acidófila indiscutible aunque como sabéis en nuestra zona está limitada a ciertos enclaves dispersos de la Cordillera Ibérica, donde rara vez forma bosque. Está bien conocerla por si viajamos a Andalucía o a Extremadura.

Arbustos, arbustillos o matas  (a veces comparten forma con pequeño  arbolito)

  • Calluna vulgaris (brecina) – Acidófila y muy calcífuga. El género Calluna se distingue del género Erica (ambas ericáceas) por sus hojas escuamiformes, opuestas e imbricadas. La confusión no es grave, pues casi todas la plantas de ambos géneros tienen hábito acidófilo.
  • Lavandula stoechas sub. pedunculata (cantueso) – Siempre en suelos silíceos, sobre granitos, cuarcitas o pizarras, rodenos, etc. Es muy frecuente en la Cordillera Ibérica. Es una buena indicadora de pH.
  • Rododendron ferrugineo (rododendro) – De 1300-2500 m. de altitud, acidófila, casi siempre en vertientes orientadas al norte. Buena indicadora de acidez en el nivel subalpino, salvo que la hallemos en ejemplares aislados o casuales.
  • Vaccinium myrtillus (arándano) – Es una buena indicadora de suelos silíceos. Aunque también se encuentra en zona abierta, en general busca la sombra de los pinos en terrenos silíceos de la media o alta montaña

Plantas herbáceas (anuales o perennes)

  • Arnica montana sub. montana (árnica) En prados herbosos, siempre sobre un sustrato ácido. Se distingue por sus hojas caulinares opuestas, casi abrazadas (lo que es atípico en la familia) y sus flores muy grandes, de hasta 4,5-5 cms. Sólo la hemos fotografiado en el Portalet.
  • Drosera rotundifolia – Barranqueras o escurrideros acidificados en la media o alta montaña. Vista en la subida a los Brachimaña.

Nota: *Por aplicación de la nomenclatura científica internacional, los nombres de género y especie citados deberían ir en cursiva y sin negrita (por ejemplo: Arnica montana), pero por necesidades de la web y por sentido práctico las escribimos de este modo.

Fin de la parte 2

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